Tratando de crecer…..
( 1978)
De adolescente uno de mis libros de cabecera fueron, Juan Salvador Gaviota, el otro El Principito ambos tenían dos sentidos completamente distintos, uno era el lírico que desafiaba los limites de una sociedad que en esos años estaba en su gran mayoría amordazada otra, tratando de armar un rompecabezas que se había empezado a desarmar cuando en la lobreguez de las noches las patotas del Comandante Feced te transportaban a algunos viajes completamente gratis y en la mayoría de los casos sin regreso, el otro personaje de los cuentos era quien desde el amistad desafiaba con frases que te producían hacían replantearte en que se estábamos convirtiéndonos. Esos libros que para la Junta de Reorganización Nacional eran llamados subversivos, solo por que en muchos párrafos hablaban de comunidad, amistad, y dejaban afuera el individualismo. En esos oscuros años se empezó a formar en mi ese sentido de indocilidad hacia lo que el sistema quería llevarnos, ,el no te metas, el algo habrá echo eran los frases de ese tiempo, como la moda “cheta” que se infiltraba para destronar a los viejos hippies que quedaban, el dólar barato traía esas cosas, las zapatillas “all star “, los jeans Wrangler o Maverick o Levis, arrinconando a los viejos Kansas o Topeka( vaya paradoja nombres de marcas también americanos ), las chombas “hang ten “ o “ Penguin “, el pelo medio corto, y usar pañuelo en el cuello, y salir a fiestas a bailar música disco, Gloria Gaynor, Sister Sledge, Village People, KC. and Sunshine Band, ya no volvería el rock, solo pude disfrutar el estupor final, el rock salvaría al mundo decía mi primo Daniel, mientras escuchaba Peter Frampton, Led Zeppelin, Bad Company, Deep Purple, y nuestro rock se había quedado huérfano con el adiós de Sui Generis, solo algunas canciones perdidas alimentaban la fantasía de esos años donde el rock se mezclaba con lo social, donde en cada joven había un ideal de país, después de la madrugada del 24 de marzo, éramos un rebaño de jóvenes sin identidad.
Así me encontró 1978, empezando a ser un adolescente enfermo de juventud con un montón de sueños, debo reconocer que la música y los temas sociales empezaron a jugar un sube y baja en mi mente, como cuando era un niño y se subía a ese juego en cualquier plaza.
Ya comenzaba a despertar en cada uno de nosotros el poder descubrir el perfume de la piel de una mujer, como también crecía el interés por saber en verdad que pasaba en nuestro país, el telón de fondo era la música canción para mi muerte era el himno que mejor se acomodaba a nosotros, claro seria necio dejar de nombrar otros temas como Humanos, en el hospicio de Pastoral, Los anillos del capitán Beto de Invisible, como mata el viento norte de La maquina de hacer pájaros, me gusta ese tajo de Pescado Rabioso, pero toda esa poesía quedaba oscurecida por que los militares manejaban a su antojo lo que debíamos escuchar en la radio, así que lo que sonaba era la música disco. Eran dos polos opuestos o era un cheto ( joven vestido a la moda) o un groncho o pardo, alguien que trataba de sobrellevar el choque contra la influencia que la Junta de Gobierno se empecinaba en meternos como una aguja en nuestra piel.. Mi primer año de secundaria empezaba con un cambio de establecimiento, a la Enet 9 se había trasladado al 2 piso de la UTN en calle Zeballos, los de los cursos mayores se sentían en un nivel superior, en cambio nosotros tratábamos de conocernos, recuerdo que mi primer compinche fue José Tomas González, un flaco reservado ( quizás debido a su leve tartamudez) , después se acoplo José Luis Gualdoni, quien de reservado no tenia nada, ambos eran de la zona sur al igual que yo, José venia del barrio la Tablada, y José Luis del barrio las delicias, en esos momentos encontré las diferencias sociales de ese triangulo que habíamos formado, José Tomas era hijo de un obrero metalúrgico, José Luis su padre era albañil, sus madres necesitaban trabajar, se contraponía con las diferencias de mi casa, donde nunca sobro nada pero tampoco falto, como definía yo la situación de mi familia “ lejos de ser pobre y también lejos de ser ricos “ los resabios de la clase media que de a poco se comenzó a destruir, en pos de un mundo moderno. Si bien mi padre también era un trabajador pero se podía decir que su especialidad y su devoción por su trabajo lo hacia como unos de los mejores pagados en la empresa. Era respetado y querido y por sobretodo ganaba buen dinero, tenia una esposa que como decía el era la compañera de su vida. El colegio secundario fue como empezar a entender que ser adolescente es la etapa mas llena de ingenuidad, candidez, donde uno creía que la compañera de curso seria la novia de todo el tiempo de esos años, craso error , la juventud es una enfermedad que se cura con los años decía mi padre, cuanta verdad.
Ser adolescente en esos años era espinoso, uno era blanco de la policía siempre, en todo sentido para ir a cebarles mates a la madrugada o para jodernos, los sábados organizábamos fiestas en casas, o nos colábamos a los cumpleaños de 15. También estaba la música, el Mono Petrocelli (hoy coiffeur y músico, poeta), Edgardo Marengoni (Sindicalista EPE ) , Fabián Artenzio, ( hoy medico y concejal JP ) incursionábamos en recitales undergrounds aunque debo decirles que en 1978 los grupos de Rosario que recuerdo son Oasis, Veneto, las zapadas en nuestra esquina nos generaban las puteadas o la llegada de algún patrullero de la policía, de todas maneras ya estábamos acostumbrados.
La música era un bálsamo, yo escuchaba Creedence, Led Zeppelín, Deep Purple, The Who, Bad Company, Kiss, Chicago, Rare Eart, Jetro Tull, Bob Dylan, Peter Frampton, mis compañeros de colegio me veían como un hippie, pero yo en el fondo sabia que no lo era, los hippies habían sido sepultados con el rock and roll, las revolución de las flores y de las nuevas ideas, había terminado con el golpe en 1976, ahora éramos una nación de primer mundo o al menos eso decía Videla y Cia, o como olvidar los comunicados de nuestro ministro de economía José Martínez de Hoz, uno de los mayores traidores de la historia, por su plan de cómo vaciar un país y como destruir industrias y dejar acéfalas las empresas estatales, la joya seria el mundial de 1978, era la muestra al mundo que los argentinos somos derechos y humanos decía la publicidad del gobierno, nada mas lejos de la verdad, una nación pisoteada donde el estado de derecho se había usurpado a las ideas nacidas por un grupo de hombres que redactaron en 1853 la biblia de un país, su constitución.
En esa espuma efervescente que nos rodeaba con el logro del Mundial 78 se reafirmo aun mas ese sentido de soberbia, el ser campeones del mundo hacia que parte de la sociedad mirara al resto de los países vecinos como los hermanos pobres, alrededor de nuestro país eran dictaduras, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia era un perfecto cerco con olor a botas decía mi Tío Aldo. Entre mis compañeras de curso estaba Claudia quien tenia un hermano que estaba a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional) era un preso político blanqueado el cual estaba en la cárcel de la ciudad de Coronda, su delito por el cual jamás fue juzgado, fue pertenecer a la UES y para su desgracia hacia trabajo social en las villas de la zona oeste y sur de Rosario (Villa Banana, Villa Gabin 9, la villa de Ayacucho en barrio la tablada ), enseñando a leer, creando oportunidades a quienes jamás la varita mágica del estado los había considerado, esa amistad de Claudia me empezó a confirmar mis dudas, en algún lugar de este ancho y largo país había un montón de gente torturada, presa, vejada en todos sus derechos.
Poco a poco ese circulo de amigos se fue ampliando, a través de Claudia conocí por primera vez a un ex detenido, se llamaba Carlos ( N.G) un ex Montonero, que había regresado clandestinamente con un pasaporte de Canadá , había llegado a ver a su madre, pero para eso jamás visito su casa, me contaba que eran medidas de seguridad que no debía romper, entre la ronda de mates le pregunte donde había estado detenido y me afirmo que fue chupado en la calle, cerca de la terminal de ómnibus, y llevado a la ex Fabrica Militar de armas en la zona sur, donde hoy funciona de la jefatura de policía de Rosario, luego de un par de días de torturas lo trasladan a la Quinta de Funes, donde mantienen el rigor de las torturas, picana, el submarino o la simulación de empujarlo al vacío, fueron unas de las tantas torturas. En su celda sabe que estuvo con algunos compañeros del ERP, también había una mujer embarazada,( yo le pregunto x su nombre dado que en mi barrio la hija de un vecino fue secuestrada junto a su marido) pero no me supo decir o bien no quiso, me evadía diciéndome que era demasiado “perejil “ para entender o tratar de amargarme con cosas dolorosas,.me decía que le hacia mal hablar pero era conciente de que también era bueno desahogarse, luego vuelve al relato, a pesar de las torturas se mantuvo firme, hasta que luego de unos quince días, uno de sus torturadores le dice que saben respetar un cuadro duro, pero que no dependía de ellos su libertad, las torturas físicas se habían detenido , pero el me decía que la tortura de la incertidumbre es igual o peor que los golpes. Cuando deciden trasladarlo a la cárcel de Coronda, en el auto en que viajaban se descompone en la autopista a la altura de la ciudad de San Lorenzo, mientras sus dos captores, trataban de arreglar el problema mecánico, la oscuridad jugó de aliada, un simple distracción fue suficiente para que un camión que se detuvo, fuera el nexo para escaparse, Carlos conocía la zona, e hizo todo lo contrario , no se subió al camión, se escondió en un zanjon , para cuando sus captores se dieron cuenta pensaron que se había fugado en el camión, rompiendo todos los esquemas Luis camino a través de los campos, y llego a la ciudad de San Lorenzo, regreso a Rosario, y con ayuda de gente que no tenia nada que ver con la lucha armada, llego a Córdoba, en ella consiguió un documento falso y en ómnibus cruzo a Bolivia, donde residió en santa cruz de la sierra, hasta que pudo conseguir el dinero para llegar a México, en el distrito federal existía una colonia de ex montoneros. Se reía cuando contaba imaginándose la cara de sus captores. Ahora se disponía a volver a México, después de todo me contaba que hasta festejo el titulo del mundial. Pudo contactarse con ex compañeros, que se mantenían en la clandestinidad, pero cuidando las medidas de seguridad, incluso me llego a contar que una de las reuniones fueron en una casa en Rosario frente a la comisaría 21º en el corazón del barrio Las Delicias . Después pensé claro, una sabia medida inteligencia operativa, y arriesgada pero dio resultados, le consulto su grado en Montoneros y me cuenta que era un soldado, que había recibido instrucción en Córdoba, que la Organización lo había trasladado varias veces a distintas ciudades, en la jerga era el “ fusilero” quien disparaba y cubría las retiradas, cuando le consulto que sentía cuando disparaba me responde que no pensaba en eso, solamente sabia que era un objetivo militar y había que cumplir ordenes, la verticalidad era lo primero que correspondía aceptar a un cuadro Montonero, Carlos recriminaba que la Conducción Nacional de Montoneros dejo a su suerte a miles de combatientes, que solo lo ataba la fidelidad a Vaca Narvaja y a Galimberti como tipos con un tremendo valor, y en la memoria del Comandante Julio Roqué (NG Lino) quien en su vuelta clandestina al país en 1977, se bate frente a una patota de la ESMA, ( en la cual estaba Jorge Perren, jefe operativo del grupo de tareas 33/2 ) causándole tres bajas a la patota, cuando se le acabaron las municiones se voló con una bomba de exógeno, para no caer en manos de la ESMA, según le contó un ex compañero liberado de la ESMA, los marinos quedaron impresionados con el valor de Lino, y el mismo Alfredo Astiz decía que jamás había sentido tanto miedo en un combate, contra un hombre solo”.
De esta forma a mis 13 años me fui formando la idea de cómo era la sociedad argentina, una sociedad que dejaba de ser copartícipe para comenzar a ser individualista, como se dice en la jerga política de hoy “a salvarse “sin importar a quien uno estaba pisando, será por eso que trate de buscar mi válvula de escape de miles de formas, revistas subterráneas, programas de radios piratas, pan fleteadas, estar mas cerca del que tiene menos, pero a mi tampoco me sobraba o muchas veces me faltaba para que otro tuviese, ese camino lo empecé a recorrer, con distintos amigas/os mas adelante tratare de llevar parte de esta, que es un pedazo de un hombre que alguna vez fue un adolescente “ enfermo de juventud como decía mi padre “; hoy solo queda este hombre con 40 y tantos que trata de hablar con ese joven, pero el joven no lo escucha, no comprende, quizás esta sea una forma de entender todas las concesiones que debimos hacer, una generación que creció en la oscuridad, por que parte de la sociedad argentina no supo defender sus derechos esenciales, y repitió lo que era mas fácil, mirar para el lado y creer que otro que impusiera su voluntad por sobre la de todos lo haría mejor. El horizonte de la democracia estaba lejos aun, y esta para que llegara se construiría desgraciadamente con más sangre jóvenes argentinos...
jueves, 25 de marzo de 2010
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